La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, grupo católico tradicionalista y disidente, ha rechazado una propuesta del Vaticano que buscaba establecer un diálogo para regularizar su relación con la Santa Sede. Según fuentes internas de la fraternidad, el objetivo del Vaticano era facilitar un proceso de ajuste en la estructura de la Iglesia Católica, especialmente en materia de ordenación de obispos. Sin embargo, los miembros de la fraternidad argumentan que dicha propuesta viola principios fundamentales de la Iglesia Católica tradicional.
Esta decisión, confirmada por el portavoz de la fraternidad, representa un conflicto abierto entre el Vaticano y una fracción dentro de la Iglesia Católica que sostiene que el proceso de ordenación de obispos debe ser realizado sin la intervención de la Santa Sede. La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada en 1970, ha mantenido una postura crítica hacia las reformas introducidas durante el Concilio Vaticano II, considerando que estas modificaciones han alejado a la Iglesia de sus raíces históricas y doctrinales.
El grupo ha argumentado que el Vaticano ha intentado imponer cambios en el proceso de ordenación de obispos que, en su opinión, no respetan las prácticas tradicionales de la Iglesia Católica. Según su punto de vista, el método tradicional de ordenar obispos requiere la aprobación previa de la Santa Sede, un paso que el Vaticano ha omitido en su propuesta. Esto ha llevado a la fraternidad a rechazar directamente cualquier forma de diálogo que no garantice el respeto a esta convención.
El rechazo de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X no es el único conflicto en la Iglesia Católica en este momento. Desde hace años, existen diversas fracciones dentro de la Iglesia que discrepan sobre la dirección que debe tomar la Iglesia en relación con las reformas introducidas durante el Concilio Vaticano II. Algunos grupos se han movido hacia una mayor autonomía para las diocesis, mientras que otros defienden el mantenimiento de una estructura centralizada bajo la Santa Sede. En este contexto, el rechazo de la fraternidad representa una parte importante de la lucha por la definición de las normas dentro de la Iglesia Católica.
El portavoz de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha destacado que el Vaticano ha ignorado la importancia de la autonomía de las diocesis en el proceso de ordenación de obispos. Según su argumentación, el método tradicional de ordenar obispos debe ser realizado por el propio consejo de la diocesis y no por el Vaticano. Esto, en su opinión, es un paso hacia una centralización excesiva que contradice los principios de la Iglesia Católica tradicional.
El rechazo de la propuesta del Vaticano por parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X refleja una tensión más amplia en la Iglesia Católica. Mientras el Vaticano busca modernizar y adaptar procesos, grupos tradicionales