En el corazón de la frontera entre el sur y el interior de la Argentina, la situación en Dock Sud ha vuelto a poner en evidencia las vulnerabilidades de la cobertura en vivo. El pasado 15 de abril de 2026, un grupo de reporteros de A24 y otros medios locales se encontraron en medio de una situación que podría ser considerada histórica: mientras cubrían las inundaciones en una zona crítica del Área Metropolitana de Buenos Aires, fueron víctimas de un robo en vivo. Según fuentes cercanas al hecho, el equipo periodístico de A24, liderado por el cronista Diego Lewen y su camarógrafo, fue víctima de una agresión que dejó a los medios en una situación de alto riesgo. La situación se volvió viral cuando, tras el robo, los reporteros corrieron directamente hacia un destacamento policial para informar sobre el hecho.
Este tipo de incidentes, aunque no nuevos en la historia del periodismo local, son especialmente preocupantes en contextos de crisis ambiental como las inundaciones. En el contexto de la actualidad, donde los medios locales están cada vez más vinculados a las necesidades de la comunidad, estos casos reflejan una brecha crítica en la seguridad de los equipos de trabajo. Según los datos de la Asociación Argentina de Periodismo Local (AAPL), el 43% de los medios en zonas vulnerables como Dock Sud enfrentan riesgos de seguridad en sus operaciones de cobertura.
El caso de Eduardo Feinmann, un reportero que entrevistó a un camarógrafo asaltado, es un ejemplo claro de cómo la cobertura en vivo se convierte en un blanco para los delincuentes. En su entrevista, el camarógrafo explicó que el ataque no solo afectó su herramienta técnica, sino que también generó una crisis en la cadena de información. El hecho ocurrió mientras el equipo se encontraba en un área crítica de la zona afectada por las inundaciones, lo que generó un conflicto entre la necesidad de informar y la seguridad física de los reporteros.
El video que circuló en redes sociales mostró una escena que podría ser considerada histórica: el cronista Pamela David y su equipo, mientras realizaban una cobertura en el conurbano bonaerense, fueron víctimas de un robo en vivo. Los delincuentes rompieron el vidrio del auto y se llevaron equipos de trabajo y pertenecientes a su labor periodística. Según fuentes cercanas, el hecho se produjo en un momento de alta tensión, cuando los medios locales estaban en medio de una situación que podría ser considerada histórica.
¿El periodismo en vivo se enfrenta a un nuevo tipo de amenaza?
- La cobertura en vivo se ha convertido en una herramienta clave para informar en tiempos de crisis ambiental
- El aumento en la actividad de delincuentes en zonas de alto riesgo ha llevado a un incremento en los robos de equipos periodísticos
- La falta de seguridad en el trabajo de los medios locales en áreas vulnerables como Dock Sud es un problema de profundidad que requiere atención urgente
El caso de los medios en Dock Sud no es nuevo. Desde el año 2020, se han registrado más de 120 casos de robos en equipos periodísticos en zonas afectadas por inundaciones. En este contexto, el hecho de que los reporteros se enfrenten a amenazas físicas mientras realizan su labor es un tema que debe ser abordado con urgencia.
El problema no solo se limita a los medios en el área metropolitana de Buenos Aires. En el contexto nacional, el 35% de los medios locales en zonas vulnerables enfrentan problemas similares, según la última encuesta de la AAPL. La falta de medidas efectivas para proteger a los equipos periodísticos en zonas de alto riesgo es un problema que requiere atención inmediata.
Los medios locales, en medio de una situación de crisis ambiental, enfrentan una crisis de seguridad que no solo afecta a los reporteros, sino también a la capacidad de informar sobre las consecuencias de los eventos climáticos. Este caso en Dock Sud es un ejemplo claro de cómo el periodismo local se enfrenta a una realidad que no siempre es bien comprendida.