La explosión ocurrió en la Escuela Superior de Gendarmería Nacional Argentina, ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, a las 12:26 p.m. del martes 20 de febrero de 2026, según informes de las autoridades. El incidente involucró un paquete bomba que fue recibido durante la mañana por personal de la institución. El detonador fue activado en el interior del edificio, provocando un impacto que generó daños en múltiples áreas.
Según fuentes policiales, el paquete sospechoso fue identificado como un dispositivo de explosión no convencional, que pudo haber sido elaborado por individuos con conocimientos técnicos avanzados en la elaboración de materiales explosivos. La escuela, un lugar clave para la formación de oficiales militares, se vio obligada a realizar una evacuación inmediata de todos sus integrantes para evitar mayores daños. El incidente ocurrió en medio de una fase de intensificación en la seguridad nacional, donde se incrementa la vigilancia en entornos estratégicos.
El Ministerio de Seguridad Nacional ha activado un protocolo especial para la investigación del caso, destacando la importancia de identificar el responsable y prevenir futuras acciones similares. La escuela, que se encuentra en el distrito de la Ciudad de Buenos Aires, ha sido objeto de un análisis minucioso por parte de expertos en seguridad y forensis para determinar la causa exacta de la explosión.
La reacción de las autoridades ha sido rápida, con el despliegue de más de 200 agentes en el lugar para asegurar la zona y realizar un recorrido sistemático. Los tres efectivos heridos fueron trasladados a centros de salud cercanos, donde se está evaluando su condición. La escuela, que cuenta con una infraestructura robusta, se encuentra en proceso de reparación para garantizar el funcionamiento normal de las actividades educativas y militares.
Este evento representa un punto de tensión en el ámbito de seguridad nacional, ya que la Escuela Superior de Gendarmería es un espacio fundamental para la capacitación y el desarrollo de agentes que podrían llegar a ser parte del cuerpo de la Gendarmería Nacional. La detonación no solo afecta la continuidad de las actividades académicas y militares, sino que también genera preocupaciones sobre la seguridad de los futuros oficiales.
El incidente ha desencadenado un llamado a la revisión de las medidas de seguridad en instituciones públicas y privadas, especialmente en entornos donde se manejan materiales potencialmente peligrosos. Los expertos en seguridad nacional han señalado que la presencia de dispositivos explosivos en lugares de formación militar es un riesgo no aceptable.
Las autoridades están investigando las posibles conexiones entre este incidente y otros casos de actividad sospechosa en el país. Además, se espera que la investigación de la causa exacta de la explosión pueda revelar información sobre las redes de activistas o grupos que podrían estar involucrados en actos de violencia.
El incidente también ha generado un impacto en la reputación de la Escuela Superior de Gendarmería, que se ha visto obligada a tomar medidas